19 de juio de 1824 Es fusilado en Tamaulipas Agustín de Iturbide
Parte importante de memoria colectiva de los mexicanos, es el momento en que se llevó a cabo la consumación de la Independencia de nuestro país, así como el actual de los diversos personajes que en ese acontecimiento participaron y que dejaron plasmada, a través de sus acciones, parte de la identidad con la que ahora contamos los mexicanos.
Uno de estos personajes fue Agustín de Iturbide, quien había nacido en Valladolid, hoy Morelia, Michoacán. Sus estudios los realizó en el Seminario de la capital de su estado, ingresando luego al Ejército Virreinal, como Alférez del Regimiento Provincial de su ciudad natal. En 1809 participó en la conspiración encabezada por los Capitanes García Obeso y Michelena, para buscar la libertad de México, la cual se dice que fue descubierta por él mismo, porque no se le ofreció el mando de la tropa. En 1810, al estallar la guerra de independencia, Iturbide rechazó el grado de Teniente Coronel que Hidalgo le ofrecía, y marchó a la capital del país para ponerse a las órdenes del virrey, quien lo envió contra los insurgentes.
Iturbide tomó parte en numerosas acciones bélicas contra los levantamientos en armas, a partir de la famosa batalla del Monte de las Cruces; ganó fama por su valor, crueldad, falta de escrúpulos, buena apariencia física y modales distinguidos, que hacían la delicia de las damas. En 1820 era Coronel del Ejército Realista. Entonces el virrey Apodaca le encomendó el mando del más poderoso ejército, para que fuera a someter a Guerrero, que se encontraba dueño del sur del país; pero incapaz de vencerlo, entró en arreglos con él, pensando independizar a México y gobernarlo, por lo que quedó al frente del movimiento.
En febrero de 1821 se firmó el Plan de Iguala, formulado por Agustín de iturbide, que declaraba la Independencia de México. En septiembre de ese mismo año entro Iturbide, triunfante a la ciudad de México, al frente del Ejército Trigarante, que consumó la independencia. Tomó inmediatamente la dirección de los asuntos públicos, nombrando una Junta Provisional Gubernativa, de la que fue presidente. Más tarde se constituyó una regencia de cinco individuos, a la cual dirigió con el tratamiento de Alteza Serenísima. Durante el tiempo en que formó parte de la regencia, Iturbide dio muestras de talento y energía personal para gobernar.
En mayo de 1822, el sargento Pío Marcha, en una revuelta callejera, proclamó públicamente a Iturbide como Emperador de México, proclamación que se ratificó por el Congreso el 20 del mismo mes, efectuándose la coronación de Iturbide y su esposa el 23 del citado mes. Durante su breve reinado creó la Orden de Guadalupe, para premiar a sus partidarios, la que se restableció más tarde por Santa Anna y luego por el Emperador Maximiliano. Habiendo tenido dificultades con el Congreso, que se oponía a algunos actos de su gobierno, lo disolvió.
En febrero de 1823, aprobó el Reglamento Político Provisional del Imperio, mismo que no fue reconocido por un sector del ejército, por lo que estalló la revolución en su contra, acaudillada por el General Antonio López de Santa Anna, mismo que proclamó el Plan de Casamata o de Veracruz, al cual se unió Guerrero, estando ambos contra el Imperio establecido. Iturbide se vio obligado a renunciar, el 20 de marzo siguiente. Se dirigió a Veracruz y se embarcó a Europa. El Congreso que él mismo había disuelto lo declaró en abril de ese año, traidor y fuera de la ley. Sin embargo, no cedió Iturbide en su empeño de regresar a México y reconquistar el trono que tan hábilmente había creado y ocupara, con acuerdo de sus seguidores.
Siguió trabajando en el extranjero para regresar a México, entendiéndose con los partidarios que tenía en todo el país. Por fin, en mayo de 1824 salió de Londres, donde radicaba, rumbo a México; a mediados de julio siguiente desembarcó en Soto la Marina donde inmediatamente se le capturó, siendo remitido a la capital tamaulipeca, donde el Congreso de esa provincia lo juzgó y sentenció a muerte, como traidor a la patria y fuera de la ley. La pena se cumplió en Padilla, Tamaulipas, el 19 de julio de 1824, siendo fusilado. Antes de morir arengó a sus ejecutores, afirmando que no había sido traidor a México, a quien había dado su independencia. Su nombre se inscribió más tarde, con letras de oro, en la Cámara de Diputados de la Unión; fue retirado después, a iniciativa del licenciado Antonio Díaz Soto y Gama.

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