20 de agosto de 1847 Batalla del Convento de Churubusco
Como continuidad de la batalla de Padierna los días 19 y la mañana del 20 de agosto se desarrolló este hecho histórico ya en las goteras de la ciudad de México, en el puente y convento de Churubusco; cuando las tropas mexicanas que trataban de ponerse a salvo de la persecución del enemigo, encontraron en el convento de Churubusco una punto ideal para continuar la defensa del Valle de México.
Al mediodía de aquel 20 de agosto, los invasores se pusieron a la vista del General Pedro María Anaya, al frente de sus hombres dispuestos a no permitir el avance del invasor.
Pese a la heroicidad de los defensores, la superioridad técnica de los cañones y fusilería enemiga se impuso en el puente, para en seguida, concentrar sus esfuerzos sobre el convento. La falta de refuerzos para los mexicanos y el agotamiento del del parque y municiones facilitó la caída de la posición, que resistió con verdadero heroísmo los ataques del invasor.
En aquella acción de armas, luchando palmo a palmo con los mexicanos, se encontraba el Batallón de San Patricio, unidad formada por inmigrantes irlandeses, quienes decidieron combatir al lado de las tropas nacionales al percatarse de los ambiciosos propósitos de los norteamericanos. Los hombres del San Patricio provenían de un país invadido por los ingleses después de siglos de guerras, por lo que se negaron rotundamente a convertirse en invasores, luchando y muriendo como si hubiesen nacido mexicanos.
En la batalla de Churubusco Generales, Jefes, Oficiales y Tropa del Ejército y combatientes de la guardia civil con patriotas que se sumaron a la defensa, se cubrieron de gloria sacrificándose en beneficio de la Patria.

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