5 de octubre de 1910 Proclamación del Plan de San Luis
El 5 de octubre de 1910 se proclamó el Plan de San Luis, histórico documento que marcó la primera etapa de nuestra Revolución. Este fue proclamado por don Francisco I. Madero, en la ciudad de San Luis Potosí, S.L.P., población en la que el gobierno de Porfirio Díaz lo había confinado desde junio de ese año, unos días antes de las elecciones generales.
En este Plan, Madero se mostró convencido de que el pueblo mexicano se hallaba en uno de esos momentos en los que era necesario “realizar el mayor de los sacrificios”, la tiranía del Presidente Díaz, la cual era considerada por Madero como una “tiranía a la que no estamos acostumbrados los mexicanos… ha llegado a ser insoportable”. Para Madero, no importaba que Díaz se vanagloriara de haber conseguido un largo período de paz, ya que consideraba que ésta “no tiene por base el derecho, sino la fuerza; porque no tiene por objeto el engrandecimiento y prosperidad de la Patria, sino enriquecer a un pequeño grupo”, al que se debía la “división de los poderes, la soberanía de los Estados y la libertad de los Ayuntamientos y los derechos del ciudadano los cuales permanecían escritos en nuestra “Carta Magna”.
En realidad, decía el texto: “en México casi puede decirse que reina constantemente la Ley Marcial”, lo que permitió que Díaz, quien “ha demostrado que el principal móvil que lo guía es mantenerse en el poder y a toda costa”, pudiera controlar durante el tercio de siglo la creciente oposición que se le enfrentaba, pero cuando intentó imponer a Ramón Corral como su sucesor, un gran número de personas “nos lanzamos a la lucha, intentando reconquistar la soberanía del pueblo”.
Madero, relató la formación del Partido Nacional Antireeleccionista, la campaña presidencial de 1909 -1910; su detención, la votación general de julio de 1910, el fraude electoral y la solicitud de anulación de los comicios. “El poder público no puede tener otro origen ni otra base que la voluntad nacional” y también decía que “si se hubiera respetado” los “derechos electorales, si hubiese sido yo electo para la Presidencia de la República”. Por eso mismo, con la “virilidad del patriota dispuesto a sacrificarse”, declaraba nulas las elecciones, asumía provisionalmente el gobierno y, “para arrojar del poder a los audaces usurpadores”, anunciaba que “el día 20 de noviembre, desde las seis de la tarde en adelante, todos los ciudadanos de la República tomarán las armas para arrojar del poder a las autoridades que actualmente gobiernan”. Para conseguir la adhesión de los campesinos, en el artículo tercero del Plan decía que: “siendo de toda justicia resistir a sus antiguos poseedores los terrenos de que se les despojó” de una forma arbitraria, “se declaran sujetas a revisión las disposiciones amparadas en la ley de terrenos baldíos”.

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