Prueba de Lealtad a la República Mexicana.
Durante la intervención francesa en México, el gobierno de Benito Juárez y después de la muerte del General Ignacio Zaragoza en 1862, nombró como Comandante del Ejército de Oriente al General Jesús González Ortega, con el objeto de defender la ciudad de Puebla. Para el 16 de marzo de 1863 se inició el estado de sitio a la ciudad, el cual duraría hasta mayo del mismo año.
Ante tal situación el Presidente ordenó al General Ignacio Comonfort, Comandante del Ejército del Centro, acudir al auxilio de la Angelopolis, pero éste fue derrotado en San Lorenzo. Con esto los sitiados pierden toda esperanza de ayuda, por lo que el General González Ortega decidió romper el sitio fallando en su intento.
Apoyado por sus subalternos, se dio a la tarea de destruir todo el armamento, a fin de que no pudiera ser utilizado por el enemigo. Así a primera hora del 17 de mayo del citado año se rinde en forma incondicional.
Los defensores de Puebla sucumbieron no por las armas, sino por hambre y falta de municiones. Los oficiales se entregaron en conjunto al jefe de la armada francesa como prisioneros de guerra; en un principio fueron tratados con consideraciones, pero al negarse a firmar un documento por el cual se comprometían a no pelear en contra de los franceses, se les comenzó a tratar duramente por considerarlos peligrosos.
Ante la imposibilidad de vigilarlos se decidió mandarlos a la isla de Martinica.
En el presente documento se nombra a algunos de los prisioneros que por defender a la nación fueron deportados y muertos en la isla de la Martinica el 2 de febrero de 1865.
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