15 de abril de 1811 Ignacio López Rayón Toma Zacatecas
Tlalpujahua, asiento de minas del Estado de Michoacán, fue el lugar de nacimiento de Ignacio López Rayón, uno de los hombres más destacados durante el movimiento de independencia de nuestro país. Estudió en el Colegio de San Nicolás de Valladolid, terminando sus estudios en el de San Ildefonso, de la ciudad de México, donde recibió el título de abogado. La muerte de su padre, que tenía intereses mineros en Tlalpujahua, lo hizo regresar a su pueblo natal y dedicarse al trabajo de las minas.
En 1810, cuando Hidalgo se dirigió de Valladolid hacia la ciudad de México, Rayón le precedió por esas tierras, donde operaba el guerrillero Antonio Fernández, quien a la cabeza de numerosos indios devastaba las haciendas. Rayón le propuso al guerrillero un plan que evitase la dilapidación de los bienes embargados a los españoles y sirviesen al sostenimiento de la guerra de independencia; Fernández consultó con Hidalgo y éste, que aprobó el plan, escribió al autor de él felicitándolo por sus miras patrióticas e invitándolo a unirse a las fuerzas insurgentes.
El 24 de octubre publicó López Rayón una proclama, en la que calificaba de justa, santa y religiosa la revolución de Independencia, oponiéndose con ello a las excomuniones que pesaban sobre Hidalgo y su acusación, por parte del clero virreinal de herético y anticatólico; proclama que causó impacto. Entonces el gobierno virreinal trató de aprehender a López Rayón, quien huyó a Maravatío, donde se unió al ejército insurgente, ejerciendo desde entonces las funciones de secretario del Generalísimo Hidalgo.
Al retirarse los caudillos de la Independencia hacia el Norte, después de su derrota de Puente de Calderón, el 16 de marzo de 1811 celebraron un ajunta en Saltillo, Coahuila, en la cual trataron de nombrar un jefe de las tropas que quedarían en ese lugar, sosteniendo encendida la llama de rebelión. No admitieron el cargo ni Abasolo ni Arias, a quienes se les propuso por ser militares de carrera; pero lo aceptó don Ignacio López Rayón, a quien se nombró Jefe Supremo y se le dio por colega en el gobierno insurgente a don José María Liceaga, otro notable insurgente.
Al saber la captura de los jefes insurgentes en Acatita de Baján, López Rayón salió de Coahuila el 26 de marzo, para dirigirse a Zacatecas; pero fue seguido por el realista José Manuel Ochoa, al cual presentó batalla el 1/o. de abril en el puerto de Piñones, donde lo derrotó y le quitó algún armamento. Después de varios combates, el 15 de abril tomó Zacatecas, donde fundió cañones, fabricó pólvora y vistió a sus tropas. De allí marcho a La Piedad, en Michoacán, donde se puso en contacto con José Antonio Torres, “El Amo”, marchando junto a Zitácuaro, donde López Rayón se fortificó y constituyó una Junta de Gobierno, que representó al movimiento.
En enero de 1812, dirigió la heroica defensa de Zitácuaro contra el ataque de Félix María Calleja y al caer la ciudad, la Junta se retiró a Sultepec con Liceaga a la cabeza, mientras López Rayón marchaba a Toluca, fortificándose en Lerma, donde fue derrotado por Castillo Bustamante, teniendo que disolver la Junta de Gobierno.
López Rayón tomó parte aún en numerosas acciones guerreras, manteniendo encendida la llama de la rebelión en el centro y el occidente del país hasta que, por la proclama que lanzó contra su hermano, don Ramón Rayón; por la capitulación de Cóporo y por su negativa a reconocer a la Junta de Juajilla, la situación se tornó insostenible.
López Rayón tuvo que internarse entonces en el sur de Michoacán hasta el pueblo de Zacapuato, donde fue sorprendido por Nicolás Bravo el 9 de febrero de ese año, que cumpliendo órdenes de la Junta, lo confinó en Patambo. Allí fue reaprehendido por tropas realistas, en diciembre de 1817 y lo pusieron en la prisión de Tacuba, en cuyo sitio duró hasta noviembre de 1820. Al triunfo de la insurgencia, fue intendente de San Luis Potosí, diputado y comandante general de Jalisco.
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